En pleno corazón de Asunción y con motivo de las celebraciones por los 139 años de la Asociación Nacional Republicana, el escenario político nacional vivió un momento clave de alta tensión política. Frente al Panteón Nacional de los Héroes y ante la atenta mirada de la plana mayor del Poder Ejecutivo y Legislativo, el titular del partido, Horacio Cartes, tomó la palabra para enviar dos mensajes contundentes que retumban en el Palacio de Gobierno.

Sin rodeos pero guardando las formas protocolares, Cartes fijó la mirada en el presidente de la República, Santiago Peña, para actuar como portavoz del malestar ciudadano. Le recordó con firmeza que los reclamos de la gente no pueden aguardar en filas ni someterse a excusas de presupuesto, exigiendo que la atención integral a la población ocupe de inmediato el centro de la agenda gubernamental. Subrayó que, ante las necesidades extremas de las familias paraguayas, simplemente no hay margen para las postergaciones.

Pero la marejada política no terminó allí. De cara a las trascendentales elecciones municipales fijadas para el próximo 4 de octubre, el líder del Partido Colorado sacó el mazo del orden interno y trazó una raya infranqueable. Instó a toda la dirigencia a cerrar filas en torno a los candidatos oficiales legitimados en las urnas y pidió máxima mano dura al Tribunal de Conducta contra aquellos afiliados que intenten operar por debajo de la mesa o «traicionar» la causa partidaria.
Para respaldar sus palabras con hechos y demostrar musculatura económica, confirmó además que la Junta no solo saldó por completo sus deudas del pasado, sino que dispone de 30.000 millones de guaraníes listos para blindar las campañas electorales de su lista. Así, entre exigencias de gestión urgente hacia el Estado y la promesa de severas sanciones a los indisciplinados internos, la cúpula oficialista encarará el tramo final de la carrera electoral.
Fuente: ABCDigital



