«NEPOLANDIA» EN EL PODER JUDICIAL: EL MINISTRO BENÍTEZ RIERA Y SUS PARIENTES DE LOS 100 MILLONES MENSUALES

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En el corazón del Poder Judicial paraguayo, la justicia no es lo único que se administra «con rigurosidad»; también se gestionan, de manera sumamente eficiente, los presupuestos familiares.

El ministro de la Corte Suprema de Justicia, Luis María Benítez Riera, se encuentra en la polémica tras revelarse los escandalosos ingresos que percibe mensualmente junto a su entorno más íntimo. Entre el magistrado, su esposa y su denominado «yerno de oro», logran embolsarse una exuberante suma que ronda los 100 millones de guaraníes al mes, pagada íntegramente con el dinero de los contribuyentes.

Esta maquinaria de facturación estatal funciona gracias a una conveniente distribución de cargos estratégicos en diferentes dependencias públicas. El ministro Benítez Riera encabeza la pirámide de ingresos familiares percibiendo mensualmente una ganancia líquida que asciende a los 36.123.065 de guaraníes, una de las remuneraciones más altas de la República en la máxima instancia judicial. Por su parte, su esposa, María Verónica Sienra Bertón, también asegura una tajada millonaria dentro de la estructura del Estado como titular de la Dirección General de Garantías Constitucionales, Remates y Peritos Judiciales, donde cobra un sueldo mensual de 16.168.000 guaraníes, a pesar de las críticas generalizadas sobre la falta de un título universitario para ejercer funciones de tal envergadura.

El cuadro de prosperidad familiar se completa con su yerno, Eduardo José Benítez Araújo, quien se ha convertido en una pieza clave de este esquema de bienestar financiero estatal. Casado con la hija del ministro, ingresó convenientemente al Poder Judicial coincidiendo con el periodo en que su suegro asumía la presidencia de la máxima instancia judicial. Actualmente, Benítez Araújo se desempeña como asesor dentro de la Dirección de Recursos Humanos y percibe un ingreso global que supera los 18.163.000 guaraníes al mes; esta cifra se compone de un salario básico de 7.536.180 guaraníes, complementado de manera privilegiada por una bonificación de 3.768.090 guaraníes en concepto de «responsabilidad en el cargo» —lo que lo convierte en el asesor que más cobra bajo este rubro—, además de asignaciones familiares, gastos de almuerzo, gratificaciones académicas y hasta subsidios por energía eléctrica.

El caso reaviva un debate histórico y profundamente indignante en la sociedad sobre el uso de las instituciones del Estado como agencias de empleo VIP para los allegados de los altos mandos. Mientras miles de profesionales idóneos y con destacada formación académica concursan sin éxito por oportunidades laborales o enfrentan el desempleo, el clan de Benítez Riera demuestra que, con los contactos correctos y el parentesco adecuado, el éxito económico y los sueldos millonarios están plenamente garantizados bajo el amparo de la propia justicia.

MÁS NEPOS

La red de beneficios no se limita a su esposa, Verónica Sienra Bertón, o a su conocido “yerno de oro”, Eduardo José Benítez Araujo, sino que se extiende con natural soltura hacia el resto del árbol genealógico político.

Un claro ejemplo es Sara Coral Benítez Araujo, hermana del mencionado yerno, quien figura como funcionaria de la institución con un sueldo de G. 9.967.670. Esta asignación roza de manera sorprendente los ingresos de un relator de la Corte Suprema, cuyo cargo de alta responsabilidad técnica percibe G. 10.800.000. Pero el festín de cargos sigue dando frutos: Laura Geraldine Bordenave Gamarra, esposa de Luis María Benítez Sienra e hijo del magistrado, está firmemente asentada en la nómina pública con una remuneración de G. 8.810.000. Los nombramientos no terminan en la nuera, ya que el beneficio alcanza también a su hermano, José Carlos Bordenave Gamarra, registrado con un salario de G. 4.723.000. La cúspide de este esquema se completa con la figura de la consuegra del ministro, Sara Araujo de Benítez (madre de Eduardo Benítez Araujo); en los registros oficiales resalta el nombre de Sara Araujo, quien percibe un sueldo mensual de G. 5.796.745.

Esta millonaria estructura familiar, expuesta al escrutinio público a través de la página de transparencia de la institución, desnuda el modus operandi de Luis María Benítez Riera para perpetuarse en la máxima instancia judicial. Para seguir favoreciendo a su entorno con nombramientos y ascensos, el ministro ha sabido arrodillarse y someterse con asombrosa plasticidad ante el poder político de turno para garantizar su blindaje. Su historial de supervivencia demuestra que no tiene ideologías, sino intereses: su protección comenzó bajo el luguismo, transitó cómodamente por el cartismo, se cobijó en el abdismo y hoy vuelve a rendir pleitesía al cartismo reinante. Todo sea por mantener los privilegios de su gran clan.

Fuente: Observapy 

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