Lo que prometía ser una jornada habitual de paladas, tierra y mezcla de cemento en el predio del Comité Olímpico Paraguayo terminó convirtiéndose en el escenario de una escena digna de una película de acción.
Entre los trabajos de obras civiles a un costado de la autopista Ñu Guazú, los obreros no tropezaron con una simple piedra ni con un viejo caño, sino con algo mucho más inquietante: una auténtica granada de mortero en avanzado estado de oxidación.
El insólito hallazgo se registró alrededor de las 15:00 del último sábado. Al notar la sospechosa silueta ovoide con aletas en la base, las obras se paralizaron al instante y el pánico cedió la posta a una llamada de emergencia a los especialistas. En cuestión de minutos, el terreno de construcción pasó de ser una futura sede deportiva a una zona de alto riesgo militar.
Agentes de la Dirección General de Material Bélico (Digemabel) acudieron de urgencia al lugar para inspeccionar el artefacto. Tras el chequeo técnico, los explosivistas confirmaron que se trataba de un material de guerra con un alto poder destructivo. A pesar de los años transcurridos y de la espesa capa de corrosión que cubría su superficie, la amenaza de una explosión seguía completamente latente.
Siguiendo el protocolo, los militares trasladaron la granada bajo estricta custodia y, tras la disposición del fiscal Jorge Raúl Escobar Lara, la llevaron hasta un predio seguro donde fue eliminada mediante una detonación controlada. El operativo concluyó con éxito, sin registrar heridos ni daños materiales, mientras que desde la Digemabel reiteraron la regla de oro ante estos hallazgos: aislar la zona de inmediato, no tocar nada y avisar a los expertos.

Fuente: UltimaHora


