La Comisión Disciplinaria de la FIFA ratificó de manera oficial la sanción de un partido de suspensión para el mediocampista y capitán de la Selección de Paraguay, Miguel Almirón, tras ver la tarjeta roja directa en el encuentro de la fase de grupos frente a Turquía.
La resolución, que se ampara estrictamente en el artículo 14.1.b del Código Disciplinario de la FIFA por conducta antideportiva hacia un adversario, fue catalogada por el organismo como inapelable, obligando al futbolista a perderse el siguiente compromiso de la Albirroja.
El castigo trasciende la habitual sanción deportiva al tratarse de la primera vez en la historia de las Copas del Mundo en la que se aplica la denominada «Ley Prestianni». Esta directriz de la IFAB y la FIFA, estrenada formalmente en la Copa Mundial de la FIFA 2026™, estipula la expulsión inmediata para aquellos jugadores que se tapen deliberadamente la boca con la mano o la camiseta al encararse con un rival o los árbitros, una medida impulsada globalmente para erradicar insultos encubiertos y expresiones de índole racista o discriminatoria en el terreno de juego.
El incidente que derivó en la sanción ocurrió en el tiempo añadido de la primera parte del partido disputado en Santa Clara, California, cuando Almirón se dirigió al defensor turco Mert Müldür cubriéndose el rostro durante una discusión colectiva. A pesar de las protestas del plantel paraguayo y del cuerpo técnico liderado por Gustavo Alfaro, el árbitro Iván Barton determinó la expulsión directa tras revisar las imágenes en el monitor del VAR.
Pese a jugar con diez hombres toda la segunda mitad, la escuadra sudamericana logró resistir el marcador para sellar una victoria por 1-0 gracias al gol tempranero de Matías Galarza, un resultado vital para sus aspiraciones de clasificación que ahora deberán refrendar sin su principal figura en el ataque




