Un violento asalto domiciliario ocurrido en la madrugada de este domingo en el barrio San José, alterando la tranquilidad habitual del distrito de San Salvador, ha derivado en un verdadero rompecabezas para la justicia, transformando una denuncia por robo en una incómoda investigación sobre el origen de una descomunal fortuna.
Eran cerca de las 01:00 horas cuando la calma de la noche se rompió abruptamente para Manuel Galván, un agente penitenciario de 38 años. Tres delincuentes fuertemente armados, con los rostros cubiertos y portando escopetas, irrumpieron en su vivienda mientras descansaba. Tras reducirlo bajo constantes amenazas y maniatarlo firmemente con un cordón, los asaltantes registraron minuciosamente cada rincón de la propiedad. El botín con el que escaparon asciende a unos 280 millones de guaraníes en efectivo, una cifra impactante que transportaban junto a un rifle semiautomático calibre .22, una pistola Taurus 9 mm sin documentación legal y un iPhone 14 Pro Max. En su huida, también se apoderaron de dos motocicletas —una Kenton Dakar y una Yamaha MT03— las cuales fueron recuperadas horas más tarde gracias a un rápido despliegue de la Policía Nacional.
Sin embargo, a medida que los agentes de Investigación de Hechos Punibles avanzan en las pesquisas para capturar a los encapuchados, el foco del caso ha dado un giro inevitable hacia la propia víctima. Las sospechas institucionales y ciudadanas no tardaron en encenderse al contrastar los números: ¿Cómo hace un guardiacárcel común y corriente, con un salario mensual de apenas 4.800.000 guaraníes en la nómina del Ministerio de Justicia, para albergar semejante cantidad de dinero en efectivo en su casa?
La fastuosa realidad patrimonial de Galván dista por completo de la que correspondería a un funcionario de su rango. La propiedad del afectado ostenta una piscina de grandes dimensiones, un quincho totalmente equipado con electrodomésticos de alta gama, juegos de salón y un llamativo parque automotor que incluye desde cuaciclones hasta vehículos de colección. Mientras el Ministerio Público toma cartas en el asunto para determinar el trasfondo del caso, el principal afectado ha llamado al silencio; los intentos de la prensa por comunicarse con su línea telefónica con terminación 316 no han obtenido respuesta, dejando en el aire la pregunta que hoy estremece a Guairá: ¿Cuál es el verdadero origen de esa misteriosa fortuna?
Fuente: PY Urgente


