Bajo el cielo de Washington D. C. se respiraba ese aroma fresco a renovación, a comienzo de ciclo. La Albirroja de Gustavo Alfaro saltaba al césped para dar el primer paso del operativo rumbo al Mundial 2030, y lo hacía frente a la selección de Bolivia dirigida por Óscar Villegas. Sobre la cancha estadounidense no solo había un partido de fútbol, sino el inicio de una nueva etapa donde la tranquilidad del balón al pie y la contundencia iban a marcar la pauta.

Desde el silbatazo inicial, Paraguay asumió el papel de dueño de la pelota con paciencia artesanal. Con sorpresas en la alineación como Gastón Olveira bajo los tres palos y Robert Morales en el frente de ataque, el equipo se entrelazaba en triangulaciones de tres cuartos de cancha hacia adelante. Julio Enciso abandonaba la zona del ‘nueve’ para asociarse en la gestación con Mauricio, Miguel Almirón y Diego Gómez.
Bolivia intentó avisar primero a través de la velocidad de Miguel Terceros, quien cedió a Gabriel Villamil para un potente derechazo cruzado desde la frontera del área. Sin embargo, el arquero de Olimpia voló hacia su poste derecho y mandó la amenaza al tiro de esquina. Fue el único atisbo de peligro altiplánico antes del despliegue guaraní.
Transcurrido el primer cuarto de hora llegó la recompensa al toque paciente. Diego Gómez recibió con campo por delante y filtró un servicio aéreo hacia Robert Morales. De espaldas al marco, Morales bajó la pelota con la cabeza de forma perfecta. Por el callejón central apareció libre Miguel Almirón, quien solo tuvo que empujarla al fondo para romper el cero y gritar el primer gol de este nuevo trayecto. Con la ventaja, la sólida zaga paraguaya anuló cualquier intento de reacción boliviana antes del descanso.
Apenas iniciada la segunda mitad, la Albirroja sacó de la libreta un contraataque de manual. Todo comenzó con un quite oportuno de Mauricio para asistir de primera a Robert Morales, quien habilitó a Julio Enciso. Con un control orientado magistral, Enciso desarticuló la marca de Luis Haquín y divisó la entrada en diagonal de Miguel Almirón. El atacante desenfundó un latigazo cruzado a media altura ante el cual nada pudo hacer el golero Guillermo Viscarra. Doblete para Almirón y 2-0 en la pizarra.
Pasada la hora del encuentro, Alfaro apostó por mover la banca y probar variantes como el ingreso de Enso González. La salida de varios de los nombres consolidados desvirtuó por momentos los movimientos mecanizados del equipo, dándole espacio y posesión a La Verde.
Fue cerca del último cuarto de hora cuando la tensión volvió a tocar la puerta. Tras un mal control de Alexandro Maidana, Miguel Terceros encaró rodeado por Maidana, Mathías Villasanti y José Canale. En el forcejeo, Canale estiró la pierna y derribó al atacante del Santos de Brasil dentro del área, cometiendo penal. El propio Terceros tomó la responsabilidad con un zurdazo abajo y cruzado, pero Gastón Olveira volvió a vestirse de héroe: se arrojó a su izquierda y, con ayuda del poste, detuvo el impacto para mantener la portería invicta.
El tramo final del partido ofreció más emociones. Paraguay rondó el tercero con una jugada preparada de tiro libre ejecutada por Ramón Sosa, quien buscó a Gustavo Caballero en la medialuna para que sacara un violento derechazo que Viscarra desvió de forma espectacular de su ángulo derecho. Del otro lado, Bolivia buscó el descuento con un disparo esquinado de Ramiro Vaca, pero Olveira reaccionó impecable abajo para sellar el 2-0 definitivo.
Paraguay cerró así una noche redonda en la capital estadounidense: fútbol con identidad, solvencia en los momentos críticos y el brillo individual de Almirón y Olveira para inaugurar la era post-Mundial con paso firme.

Fuente: ABCDigital


