Mientras en las oficinas del Ministerio del Interior se insiste en que el miedo en las calles es solo una “sensación subjetiva”, en el mundo real y cotidiano a un joven le bastaron un par de segundos en la parada del colectivo para recordar la pura y dura verdad.
El desafortunado hecho ocurrió en las inmediaciones del colegio Cristo Rey de Asunción, cuando la víctima sacó su teléfono móvil sin imaginar que, en un abrir y cerrar de ojos, terminaría convirtiéndose en la más reciente adición a las estadísticas de los motochorros.
«Ni me percaté», lamentó el joven tras ver cómo su aparato desaparecía como por arte de magia en manos del veloz tándem delictivo. Pero la historia no terminó en el manotazo, ya que gracias al sistema de GPS, la víctima pudo seguir en vivo y en directo el insólito e hiperactivo tour de su celular, que recorrió desde 24 Proyectadas y el concurrido Mercado 4 hasta el Hipódromo, culminando su periplo en Mariano Roque Alonso, donde emitió su última señal de vida. Un periplo metropolitano tan real, concreto y rastreable que deja muy poco espacio para las interpretaciones abstractas.
Fuente: TribunaParaguay


