Dicen que para ser un buen militar hay que tener puntería, pero al sargento primero Jorge Daniel Noguera Chávez (32) la maniobra le salió con un pequeño desvío de noventa grados. El uniforme no lo salvó de las leyes de la física —ni de la gravedad de la situación— cuando decidió que la pared de una vivienda ajena era el lugar perfecto para clavar los frenos.
Un video revela el preciso instante en que el sargento deja de manejar un auto para pasar a pilotar un proyectil sobre cuatro ruedas que terminó incrustado contra el inmueble, redefiniendo de manera drástica el concepto de «estacionar en la puerta».
Por si alguien sospechaba de un fallo mecánico o de una falla en la matrix, el alcoholímetro despejó cualquier duda existencial: 0,933 mg/L de alcohol en sangre. Con esa marca en el marcador, el uniformado no solo pasó de largo en la calle, sino que sobrepasó por goleada el límite permitido, dejando en claro que combinar el volante con el trago nunca da como resultado nada bueno.
Fuente: Raulbogarin


