La madrugada del martes transcurría en una calma aparente sobre la Ruta PY07, en el centro de Santa Rita, cuando las manecillas del reloj marcaron las 02:00 y el silencio de la noche se astilló por completo.
Más de veinte hombres fuertemente armados, con el rostro cubierto y pertrechados con fusiles de grueso calibre y explosivos de alta potencia, sitiaron el corazón financiero de la ciudad en un ataque con precisión quirúrgica y violencia desmedida. Los objetivos de esta numerosa gavilla criminal fueron las sucursales de los bancos Familiar, GNB, Ueno Bank y la Casa de Cambios Santa Rita, en una violenta incursión que sembró el pánico en toda la región de Alto Paraná.
La pesadilla comenzó cuando los delincuentes, distribuidos estratégicamente en varias camionetas, interceptaron y rodearon por sorpresa a una patrullera de la Comisaría 18ª que realizaba un recorrido de prevención a apenas media cuadra de los locales. En un abrir y cerrar de ojos, la superioridad numérica y de fuego de los asaltantes anuló cualquier posibilidad de resistencia inmediata. Tres suboficiales de la Policía Nacional fueron reducidos a punta de fusil y desarmados en el acto, mientras que otros tres uniformados lograron arrojarse del vehículo para buscar cobertura al costado de la ruta y responder al fuego cruzado. Bajo una intensa lluvia de balas, los criminales llegaron incluso a amenazar con ejecutar a uno de los policías tomado como rehén si las ráfagas defensivas no cesaban, forzando momentos de altísima tensión en los que también sometieron a varios civiles que circulaban por la zona, usándolos como escudos humanos para blindar su repliegue.
Con el perímetro bajo su control absoluto, la banda activó la fase más destructiva de su plan. Las detonaciones de dinamita en gel en los locales del Banco Familiar y del Banco GNB hicieron retumbar la tierra, reventando las estructuras edilicias y reduciendo a escombros los accesos principales. En paralelo, otra célula del grupo comando irrumpió violentamente en la sucursal de Ueno Bank, donde redujeron a dos funcionarias y despojaron de su arma a un guardia de seguridad privada. El raid delictivo se extendió hasta la Casa de Cambios Santa Rita, donde posteriormente los peritos antibombas hallarían un artefacto explosivo que milagrosamente no llegó a detonar. Tras consumar el ataque y dejar un escenario de destrucción digno de una zona de guerra, los delincuentes emprendieron una huida de película. Las autoridades policiales y los investigadores se encuentran desplegados en el lugar en un masivo procedimiento en curso, peritando las estructuras destruidas y revisando las cámaras de seguridad para determinar la cuantía exacta del botín y dar con el paradero de la peligrosa banda híbrida que ha vuelto a poner en jaque la seguridad fronteriza.
Fuente: ABC Digital





