En el partido donde la Selección Paraguaya se impuso ante Turquía gracias a un gol de Matías Galarza, se vivió un hecho sin precedentes en la historia de la Copa del Mundo tras la aplicación de la denominada “Ley Prestianni”.
El mediocampista paraguayo Miguel Almirón fue expulsado con tarjeta roja directa en el tiempo agregado de la primera mitad después de taparse la boca para dirigirse a su rival, el jugador turco Mert Müldür. El árbitro del encuentro, Iván Bartón, recurrió al VAR para revisar detalladamente la acción antes de tomar la drástica determinación que dejó al futbolista de la Albirroja marchándose del campo de juego entre lágrimas.
Esta normativa fue aprobada de forma unánime por la IFAB y la FIFA con el firme objetivo de castigar severamente a los futbolistas que se cubran el rostro al momento de discutir con los rivales o el cuerpo arbitral. El origen de la polémica regla surgió a raíz de un incidente previo entre el argentino Gianluca Prestianni, jugador del Benfica, y el brasileño Vinícius Júnior, del Real Madrid, en el cual el extremo del conjunto español denunció haber sido víctima de comentarios racistas por parte de su colega sin que las cámaras pudieran registrar los labios del infractor.
Con este antecedente, el extremo de Paraguay se convirtió en el primer futbolista en sufrir las consecuencias reglamentarias de esta estricta sanción en plena cita mundialista.


