El clima en el Instituto de Previsión Social está lejos de la calma, y el Dr. Carlos Morínigo lo advierte públicamente. Para el exministro de Salud y exgerente de la previsional, la llegada de Isaías Fretes a la presidencia no es suficiente si no viene acompañada de una «limpieza» profunda en el Consejo de Administración.
Con la franqueza que lo caracteriza, Morínigo lanzó una advertencia que suena a profecía sombría: si no se cambia a los consejeros actuales, la nueva gestión corre el riesgo de ser devorada por la estructura vigente.
La visión de Morínigo es clara y radical: la responsabilidad del estado actual de la previsional no recae solo en las cabezas visibles, sino en un cuerpo colegiado que, según sus palabras, se ha asociado para mantener el statu quo. Para el médico, no hay medias tintas posibles; la renovación debe ser total y absoluta.
Sostiene que los actuales miembros del Consejo son tan responsables de las carencias y crisis como el propio presidente saliente, Jorge Brítez, y que su permanencia representa un peligro inminente de sabotaje o manipulación para quien asume el mando.
El argumento de Morínigo se basa en el peso de la «experiencia» que acumulan estos consejeros, pero no vista como una virtud, sino como una herramienta de astucia institucional. «Ojo, tienen muchísima experiencia y en cualquier momento le van a dormir al nuevo presidente», sentenció, dejando entrever que las viejas prácticas podrían terminar asfixiando las intenciones de cambio de Fretes.
La presión ahora se traslada directamente al Poder Ejecutivo, con el pedido explícito de que el Presidente de la República tome cartas en el asunto y exija el paso al costado de quienes hoy ocupan esas sillas estratégicas.
Fuente: Ñanduti


