Parece que la suerte siempre sonríe cuando el apellido tiene peso en la política paraguaya. En este caso, la sobrina del senador Carlos Núñez, Dalmalia González Núñez, acaba de aterrizar en un cómodo cargo como oficial en la embajada paraguaya ante el Reino Unido, disfrutando de un sueldo de G. 33.763.067 que haría palidecer a cualquier mortal.
Entre salarios, jugosos aportes para alquiler y un extra por «costo de vida», la joven diplomática por designación presidencial se suma a la larga lista de parientes que encontraron su lugar en el mundo (o al menos en el presupuesto público) bajo el ala del actual Gobierno.
Mientras el senador asegura que no movió ni un dedo y que todo es fruto de la idoneidad profesional, la realidad muestra que el clan Núñez tiene copado el Estado: desde la Policía y el Congreso hasta la Incoop y, ahora, las exclusivas calles de Londres. Al final, parece que la famosa frase de «no basta con ser guapitos» se traduce en que, si sos pariente de un político, el éxito te persigue hasta el otro lado del océano.
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