Lo que debía ser una jornada inolvidable de luces, música y diversión entre amigas terminó convirtiéndose en tres días de puro terror e incertidumbre. El viernes 24 de julio, una adolescente radicada en Santaní viajó hasta Mariano Roque Alonso para disfrutar de la tradicional Expoferia.
Lleno de gente y bullicio, el predio parecía el escenario perfecto para el esparcimiento, pero entre la multitud acechaba una amenaza silenciosa: Ariel Fernando Morán, un ingeniero civil argentino de 55 años que utilizaba el evento como coto de caza para captar a sus víctimas.
Con engaños y astucia, el sospechoso logró desvincular a la menor del grupo de adultas que la acompañaba. En un descuido colectivamente trágico, la joven se perdió entre la marea humana. Las pesquisas sugieren que Morán la sedujo o la adormeció suministrándole alguna sustancia en una bebida, para luego arrebatarle el teléfono celular y forzarla a subir a su camioneta Toyota Hilux gris. De inmediato, la trasladó hasta una propiedad privada en el límite entre Ypacaraí y San Bernardino, donde la mantuvo cautiva en absoluta incomunicación.
Mientras tanto, la desesperación se apoderaba de sus seres queridos. Las amigas de la joven llamaban incansablemente a su teléfono, pero al otro lado de la línea solo escuchaban la escalofriante voz de un desconocido. Lejos de ocultarse, el raptor respondió con ferocidad, amenazando con matar a las jóvenes y a la propia víctima si continuaban insistiéndole. La zozobra escaló hasta la mañana del lunes, cuando la familia radicada en el interior de San Pedro sentó la denuncia formal ante la Policía, mientras un abogado cercano a la familia intentaba negociar telefónicamente con el captor, recibiendo el mismo contundente mensaje: amenazas de muerte.
Sometida y sumida en un ambiente hostil —donde las autoridades hallarían más tarde evidencias vinculadas al consumo de alcohol y cocaína—, la jovencita apeló a la astucia como único mecanismo de supervivencia. Entrada la tarde del lunes, logró convencer al ingeniero de que la llevara a dar un paseo por la capital. Ya en la Costanera Norte de Asunción, aprovechó una distracción de su captor para recuperar sigilosamente su teléfono celular y enviar un mensaje desgarrador con su ubicación en tiempo real a una de sus amigas.
Ese instante de audacia activó de inmediato un fulminante operativo. Agentes de Lucha Contra el Crimen Organizado y del departamento Contra la Trata de Personas rodearon estratégicamente la zona costera, interceptaron la camioneta y rescataron con vida a la menor, quien fue trasladada bajo asistencia profesional debido al severo estado de shock en el que se encontraba. Ariel Fernando Morán fue reducido y esposado en el acto, quedando a disposición de la Fiscalía. Ahora, la justicia enfoca sus lupas hacia la residencia de Ypacaraí, donde los investigadores sospechan que la joven rescatada podría no haber sido la única víctima atrapada en la oscura red de este profesional.
Fuente: ABC Digital



