El caso Rivas da un giro de 180 grados. Lo que parecía un capítulo cerrado para el senador Hernán Rivas se ha reabierto de forma contundente: la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia decidió hacer lugar al recurso de casación presentado por el Ministerio Público, anulando así el sobreseimiento definitivo que lo había «salvado» de la investigación por su presunto título falso de abogado.
Esta historia, digna de un guión de suspenso político, comenzó cuando surgieron dudas sobre la autenticidad del diploma que permitió a Rivas no solo ejercer la abogacía, sino ocupar una silla en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, el órgano encargado de juzgar a jueces y fiscales. Según la acusación del Ministerio Público, el legislador nunca habría cursado realmente la carrera de Derecho, valiéndose de documentos de contenido falso para obtener su matrícula y escalar en la estructura del poder judicial.
La noticia de la Corte cae como un balde de agua fría para la defensa de Rivas, que anteriormente había logrado que un tribunal declarara la falta de certeza en la acusación, argumentando deficiencias en el relato de la Fiscalía. Sin embargo, los fiscales sostuvieron que existían elementos suficientes para elevar el caso a juicio oral, calificando la libertad del senador como una decisión prematura. Ahora, el máximo tribunal del país les ha dado la razón, reconociendo que el proceso debe seguir su curso legal.
Con esta resolución, el legislador vuelve a estar bajo la lupa de la justicia. Ya no hay atajos legales que valgan por el momento; el proceso deberá reanudarse para determinar si aquel cartón universitario es un logro académico real o simplemente una pieza de ficción que le sirvió de pasaporte al poder. ¿Logrará el «senador sin aula» demostrar su inocencia o este será el inicio del fin de su blindaje político? El juego jurídico se reinicia, y esta vez, la Corte ha decidido que el caso no puede quedar en el olvido.
Fuente: Noeliagonzapy/ Ñanduti



