El liderazgo y la capacidad de gestión del gobierno de Santiago Peña han sido objeto de un análisis crítico por parte de varios sectores de la ciudadanía. Una de las últimas críticas que recibió el mandatario vino del cartismo duro, que le cuestionó que no escucha y que sufre el síndrome del mejor alumno.
En momentos de desafíos económicos, sociales y ambientales, las percepciones sobre la eficacia de la gestión gubernamental reflejan tanto los aciertos como las áreas donde se requieren mejoras urgentes.
Nuestra economía, el eje central
Un tema recurrente en mediciones de opinión pública es la capacidad del gobierno para resolver los problemas económicos que afectan tanto al país como al ciudadano de a pie. La percepción de la gente es de preocupación con los resultados obtenidos hasta el momento, considerando que los desafíos económicos tienen un impacto directo en su bienestar general.
Gestión de crisis: una prueba de fuego
La gestión de situaciones críticas, muchas de ellas generadas desde el propio entorno de gobierno, como la reforma constitucional, los incendios en el Chaco, la sequía, la posibilidad de eliminar el salario mínimo, los peajes y elevar el precio de la chipa (que ya produjo movilizaciones y represiones-ver video), se amplifican de manera orgánica en plataformas digitales, donde encuentran campo fértil para su propagación, sin un relato oficial que plantee un contrapunto.
Si bien algunas medidas han sido valoradas positivamente (Hambre cero, DNIT), en la mayoría de los casos persiste una percepción de lentitud o insuficiencia en las respuestas.
Poca transparencia y comunicación deficiente
La transparencia en la comunicación gubernamental es otro tema en el centro del debate. La ciudadanía demanda información clara y veraz sobre las decisiones, especialmente en lo relativo a acciones adoptadas en contextos difíciles. La confianza en las instituciones depende, en gran medida, de la forma en que el gobierno comunica sus avances y limitaciones, y la percepción en general en la ciudadanía, fortalecida por críticas que surgen desde el interior mismo del gobierno, es que esta es una materia aplazada.
Rapidez y efectividad en las respuestas a los problemas de la gente
Los tiempos de reacción ante problemas sociales y emergencias son un indicador importante del liderazgo gubernamental; en nuestro caso, el tiempo de romance se acabó, ya no es válido culpar al otro, el tiempo pasó, y la administración de gobierno mantiene la velocidad crucero inicial con tendencia a empeorar. Prueba de ello son, procesos de licitación lentos, gremios como los criadores de cerdo sin respuestas tras nueve meses de negociaciones y los escribanos, junto a otros del sector inmobiliario, en pie de guerra.
En general, la percepción señala que, aunque se valoren esfuerzos visibles, todavía hay un amplio margen para mejorar la efectividad en la implementación de soluciones, y este gobierno todavía cuenta con tiempo, en estos meses, de no solo bajar una línea clara sobre este asunto, sino también de empoderarse, hacerle seguimiento a los temas y precipitar los resultados.
Compromiso con los sectores vulnerables
Una de las principales inquietudes ciudadanas es el grado de compromiso del gobierno con los sectores más desfavorecidos. La población evalúa qué tanto, realmente, las políticas implementadas hasta la fecha están orientadas a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y las comunidades más pobres, en un plazo más o menos razonable, o si se priorizan otros intereses.
Un cuestionamiento con frecuente repercusión es: ¿A quién benefician realmente las acciones gubernamentales? Las opiniones están divididas respecto a si el gobierno prioriza las necesidades de la gente o si favorece a sectores específicos, como el empresarial o agroganadero, a la vista, los únicos jugadores cómodos en este nuevo modelo de administración.
El gobierno parece desarrollarse desconectado de los problemas de la gente. ¡El ejecutivo no escucha! Dice el senador oficialista Leite, sugiriendo que el presidente sufre del síndrome del mejor alumno de la clase, que construye y se mantiene en un entorno que solo le aplaude y felicita, y le menciona a cada rato que él lo sabe todo.
¿Hay alguien que le recuerde que solo es un hombre? Como se hacía en la antigua Roma, durante los desfiles triunfales, para que a ningún general se le suba tanto los humos, y como recordación de que su tiempo, su vida, también eran efímeros.
¡Hominem te esse memento!
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